Chaqueta cortavientos solidaria RetoDravet, unisex, de 210 g/m², impermeable, con dos bolsillos laterales con cremallera y sistema para plegarla y guardarla en su propio bolsillo. Tallas XS a XL. El 100 % de los beneficios se destina a la investigación del síndrome de Dravet.
Un cortavientos unisex, impermeable y plegable para entrenar, viajar o llevar en la mochila el resto del año. Pesa poco, ocupa poco y, a diferencia de la mayoría de cortavientos, el 100 % de los beneficios de esta prenda financia investigación sobre el síndrome de Dravet.
Disponible en XS, S, M, L y XL. Es una prenda de abrigo exterior: si vas a llevarla sobre una camiseta técnica y una sudadera, elige la talla superior.
El beneficio íntegro va a los proyectos de investigación de la Fundación Síndrome de Dravet: diagnóstico genético de niños sin diagnóstico, ensayo de fármacos, modelos de investigación compartidos con laboratorios de todo el mundo y desarrollo de detectores de convulsiones. Si prefieres aportar directamente, puedes hacer una donación solidaria.
¿Es realmente impermeable o solo repelente? El tejido es impermeable y cortavientos, adecuado para lluvia ligera y viento; no es una chaqueta de montaña técnica para tormenta prolongada.
¿Se puede plegar y guardar? Sí. El bolsillo derecho está diseñado para eso: se dobla la chaqueta y se mete dentro del propio bolsillo.
¿Es de hombre o de mujer? Es unisex, con tallaje de XS a XL.
¿Qué más hay en la equipación? Puedes verla completa en ropa y textil solidario, running, ciclismo y sudaderas y chaquetas.
El cortavientos protege del viento y de la lluvia ligera y se pliega en su bolsillo, así que es la prenda de exterior para llevar encima o en la mochila. La sudadera abriga más pero no protege del agua. Si entrenas al aire libre buena parte del año, lo habitual es combinar las dos: camiseta técnica, sudadera cuando hace frío y cortavientos por encima cuando hay viento o llovizna. Tienes las dos opciones en sudaderas y chaquetas solidarias.
Una epilepsia genética grave, causada en la mayoría de los casos por mutaciones en el gen SCN1A, que debuta durante el primer año de vida. Las crisis son prolongadas y resistentes a la medicación habitual, y se acompañan de retraso del desarrollo. No existe cura: la investigación es el único camino, y depende en gran medida de la financiación privada.